Reserva de la Biosfera

El Parque Rural de Anaga es un Espacio Natural Protegido situado en el Macizo de Anaga, en el extremo nororiental de la isla de Tenerife. Ha sido declarado el 9 de junio de 2015 Reserva de la Biosfera, por su gran cantidad de endemismos.   Como Patrimonio Natural de innumerable belleza y peculiaridad, representa valores universales que demanda atención especial para su conservación, uso sostenible y restauración como bienes únicos e irremplazables que forman parte del progreso de la Sociedad.De acuerdo a los datos referidos por el Cabildo de Tenerife www.todotenerife.es  la Reserva de la Biosfera de Anaga (antiguo Parque Rural) abarca 14.418,7 habitantes e implica a tres municipios: Santa Cruz (76,9% de la superficie protegida), La Laguna (16,6%) y Tegueste (6,5%). En total, representa el 7,9% de la isla de Tenerife. Estos datos del 2012, refieren a un representativo sector poblacional a ubicado dentro del Parque, con repercusión socio económico y de importante influencia e interacción en este patrimonio natural. Desde esta perspectiva se pone en evidencia la necesidad de focalizar en los aspectos relevantes para la de conservación medio ambiental, entre los que se destaca la Gestión de Residuos como factor de impacto medioambiental.

La ley 12/1994, de 19 de diciembre, de Espacios Naturales de Canarias, reclasificó este espacio como Parque Rural de Anaga, bajo el epígrafe T-12, con tres sectores dentro del mismo como Reserva Natural Integral de Ijuana (T-1), Reserva Natural Integral del Pijaral (T-2) y Reserva Natural Integral de los Roques de Anaga (T-3), teniendo el máximo grado de protección medioambiental para garantizar la conservación de sus frágiles ecosistemas. El Monte de Aguirre es también una zona de acceso controlado, al tratarse de un antiguo bosque de laurisilva de condiciones singulares. Se trata de un espacio de excepcionales valores naturales y culturales, donde además residen entre 2.500 y 3.000 personas distribuidas en unos 26 asentamientos más o menos dispersos: Afur, Almáciga, El Bailadero, las Casas de la Cumbre, La Cumbrilla, Chamorga, El Draguillo, Lomo Las Bodegas, Roque Negro, Taborno, Taganana, Las Montañas, Valle Brosque, Valle Crispín, Valle Grande, Valle Vega, Valle Luis y Valle Tahodio.

El principal acceso al Parque es la carretera TF-12, que une La Laguna con El Bailadero y con San Andrés. Anaga es una de las zonas más antiguas de la isla. Se trata de una abrupta cordillera de cumbres recortadas, de las que descienden profundos valles y barrancos que van hasta el mar, formando numerosas playas, muchas veces sólo accesibles a pie o por barco. El parque se caracteriza por ser una bellísima zona natural, llena de espectaculares contrastes y que alberga una flora y fauna ricas en endemismos, todo ello consecuencia del aislamiento y la variedad ecológica de la zona: en Anaga se albergan tesoros zoológicos y botánicos únicos, como las palomas de la laurisilva o la violeta de Anaga.

La especial climatología de la zona hace que sea posible la existencia de una de las muestras de laurisilva más importantes del mundo (laurel, tilo, viñátigo…), un tipo de bosque originario del terciario, que hoy sólo se conserva en Canarias, Madeira y algunas islas de las Azores. La laurisilva supone un recurso muy importante, ya que su densa masa forestal retiene la humedad, recargando los acuíferos (depósitos naturales de agua de la isla), además de crear y conservar un suelo fértil.

Otros tipos de vegetación son los bosques termófilos (dragos, sabinas, almácigos, etc), el fayal-brezal (fayas, brezos, acebiños, tejos), cardonal – tabaibal (en la costa) y la característica de los barrancos (eneas, juncos…).

Los elementos geomorfológicos encuentran también una óptima y variada expresión en Anaga, algunos altamente representativos de la geología insular y de excepcional singularidad e interés científico (pitones de Chinobre, Anambro, arco de Taganana, Roques de Anaga, Roque de las Ánimas, etc.). También hay yacimientos paleontológicos de interés científico como el de la playa del Tachero. Todo ello salpicado de asentamientos humanos para configurar un paisaje rural, armónico y de gran belleza. A ello hay que añadir el valor cultural derivado de la utilización del área por los aborígenes, como comarca histórica de habitación y pastoreo.

La variedad animal predominante es la de los invertebrados, aunque abundan también las aves. De hecho el parque ha sido declarado zona de especial protección para las aves (ZEPA), según lo establecido en la directiva 79/409/CEE relativa a la Conservación de las Aves Silvestres. Otras especies son algunos reptiles (en especial lagartos) y murciélagos.